por mucho que mires siempre hay alguien que ve mas que tu
"A veces desespero de que se haga sencillo y honrado en este mundo con ayuda de los hombres" Henry David Thoreau
En el salón aún sonaban
La patrulla recorre los pestilentes callejones del centro de la Cupula. Caminando entre el fango, los restos orgánicos en descomposición y el rechazo de los Moradores, los seis miembros de la IV Patrulla Porcina buscan objetivos a eliminar. El Quemador camina en el centro, esperando que alguno de sus compañeros localice un cerdo enfermo o muerto. Los fusileros cubren al equipo, mirando desconfiadamente a los Moradores, dispuestos a abrir fuego si alguien se resiste a que la Patrulla cumpla sus ordenes.
En las calles de la Cupula el principal alimento es el cerdo. Comiendo de los infinitos despojos que generan los moradores, es el unico animal capaz de medrar en la Cupula, y en barrios como este, la riqueza de las familias se mide en el numero de cerdos que poseen. Sin embargo, las condiciones de la Cupula, en particular las de las hacinadas zonas del centro, convierten al cerdo en un enorme foco de enfermedades. Las Patrullas porcinas recorren la Cupula en busca de cerdos que puedan estar enfermos, o que aparezcan muertos por alguna razón que no sea que sus dueños los han degollado para comerselos. . En caso de que la patrulla encuentre un objetivo el procedimiento es rapido y expeditivo. Citando el manual que cada Patrullero lleva en el bolsillo superior derecho del chaquelo defensivo: “Se aplica el quemador al ejemplar durante un tiempo no inferior a cinco minutos, y se procede a continuación a aplicarlo en la vivienda o habitaculo en la que fuera hallado, y en una zona de seguridad alrededor del punto en el que fuera hallado no menor de cuatro metros de radio.”. En el caso de los Fusileros, su cometido es aún más simple. Volviendo al manual: “se abrirá fuego sobre el/los individuo/s que obstaculicen la Eliminación y Saneamiento.”.
Alex resbala en un montón de excrementos animales y humanos y cae pesadamente en el. La patrulla se lleva las armas al hombro y cubre a Alex. “Levanta, cabrón de mierda”. Alex se incorpora. Es el miembro más reciente de la IV Patrulla Porcina, sustituyendo a Jack Kirponos, Jefe de Patrulla, muerto en servicio, cuando un Morador le golpeo con un hacha hasta matarle. El Morador, asi como otro seis más, murieron bajo el fuego de la Patrulla. Alex no encaja en la IV Patrulla. Por un lado, sustituye al Patrullero más popular del 1er sector. El Jefe de Patrulla Kirponos, marrullero, borracho, extorsionador y muy violento, era el epitome de todo lo que un patrullero desea ser. Sin embargo Alex es probablemente justo lo contrario. En gran parte, y esta es la segunda razón de su falta de integración, se debe a que viene de Control. Control Sanitario es el departamento cientifico del Gobierno de la Cúpula. Ellos diseñan las medidas y leyes que las Patrullas Porcinas hacen cumplir. Y a ningún Patrullero le gustan los cabrones de Control. No es habitual que alguien de Control Sanitario se incorpore a una patrulla. Pero si es necesario reponer una baja de forma inmediata, la gente de Control ya ha pasado el largo analisis biomédico. Alex, cubierto de mierda, mira a sus compañeros. Sabe que nunca dejarían de cubrirle, pero lo hacen porque son profesionales. Ninguno de ellos lamentaría que tropezara con una trampa de los Moradores y acabara empalado o reventado. No se dirigen a él más que para darle ordenes tajantes o escupirle algún insulto. Alex no está comodo. Reconoce que no está a la altura táctica de los Patrulleros. Pero observa que los Patrulleros no cumplen la mitad de las Normas del Manual. Y he ahi la tercera causa del ostracismo al que Alex se ve sometido. No puede evitar señalar cada ocasión en la que no se sigue el manual editado por Control. Que son muchas. “cuarta patrulla, vuelva a casa” crepitan los comunicadores insertados en el cuello protector. Alex respira aliviado. Cada jornada le acerca más a su retorno a Control, con su respectiva subida de grado, y su experiencia en “Labores de campo”.
“Ahí”. El nuevo jefe de Patrulla, Sanct Estavaros, ha visto una cara ocultarse tras los harapos que hacen las veces de cortina en un habitaculo. Un patrullero derriba la pared de chapa y barro de una patada, y mientras dos fusileros se quedan cubriendo la improvisada puerta, el resto entra. En el oscuro interior descubren a una mujer enferma, su exiguo cuerpo cubierto de llagas purpureas y retales sucios, tratando de abrirle la garganta a un cerdo que a todas luces ya debe llevar un par de días muerto. Alex no puede evitar su repulsión y se mantiene cerca de la entrada. A la mujer se abraza una niña de pocos años. El quemador se dispone a eliminar el objetivo, y a la mujer y la niña, si no se apartan. Entonces otra pared del habitaculo desaparece y varios moradores se lanzan sobre la patrulla. Los patrulleros disparan y los hombres mueren hechos pedazos. En la puerta los patrulleros también comienzan a disparar. Alex ha reaccionado tarde. No ha disparado sobre los moradores que se les echaban encima, y en ese momento es empujado por otro patrullero que se dirige a la entrada a apoyar a sus compañeros. Salta a un lado cuando el chorro de gas ardiente del quemador comienza a barrer el habitáculo. La niña grita. Alex sale, los patrulleros no disparan ya, y tres cuerpos inmoviles mezclan su sangre con el fango.
La IV patrulla solo ve una cosa positiva en Alex. Está obligado a redactar todos los informes. El jefe de patrulla Estavaros los supervisará despues, por si a Alex le da por señalar incumplimientos del manual. Asi que el “mierda de control” se queda redactando cuando los demás van a la zona de descanso para patrulleros. Alex quisiera incluir en el informe todas las situaciones irregulares. “Patrullero Sussane Lamorak sustrae alimentos en habitaculo de calle 1342 1S. Patrullero Tulian Memoría mantiene relaciones no consentidas con Moradora en habitaculo de calle 987 1S”. Al menos eso debería decir el informe de hoy. Pero Alex no lo escribirá. Por encima de todo, desea volver a Control, y el hecho de que uno de sus compañeros le dispare por la espalda podría evitarlo. Y las cosas ya están bastante complicadas sin necesidad de relatar todas las violaciones del manual de Control para Patrulleros. Alex sabe que a fin de cuentas, la mayor parte de las normas están pensadas para evitar contagios entre los patrulleros, o al menos reducir al minimo la posibilidad de un brote entre sus filas. Así pues, ellos mismos se buscan su castigo. Alex desea que les sucediera algo. Algo que le diera la razón. Recuerda todos los informes que ha tenido que realizar. Y todo lo que se ha callado. El modelo para saber que debe contar y que no está en el último informe de antes de llegar él. En el que se cuenta la muerte de Kirponos. En el que se dice que su asesino y otros seis moradores fueron abatidos al atacar a los Patrulleros. Pero no se menciona la cacería que la IV Patrulla con miembros de la II y III llevaron a cabo esa misma noche, donde se calcula que murieron unos trescientos moradores y se destrulleron dos docenas de habitaculos.
Varios días más tarde Alex cubre la retaguardia de la IV Patrulla en una misión por los canales del 1er sector. Poblacional ha programado una lluvia para toda esa tarde, y la patrulla camina por el barrio más humedo en el momento más humedo. Todos caminan silenciosos y enfadados. A nadie le gusta hacer la ronda los días de lluvia, y si esa noche en la zona de descanso encontraran a algiuen de Poblacional muy probablemente se lleve una paliza. Por otra parte la lluvia despeja las calles, y apenas han visto moradores en todo el trayecto. “Por la derecha”. La patrulla está siguiendo el canal Termario por todo su recorrido. Pero la calle está bloqueada. Los Moradores han levantado un habitaculo sobre el canal. Estavaros informa a Casa y ordena a un patrullero que derribe las paredes del nuevo habitaculo. Alex, cubriendo desde la esquina las calles que han abandonado se siente intranquilo. Más que de costumbre. Sus temores se ven confirmados cuando una pequeña explosión lanza por los aires al patrullero que iba a derribar la pared. De todos los habitaculos comienzan a salir moradores armados. Alex informa a la patrulla y se prepara para disparar. Desde los tejados comienzan a lloverles piedras, restos organicos y escombros. El Quemador comienza a rociar los habitaculos que les rodean, Estavaros informa de la situación y pide refuerzos. Otro patrullero se situa junto a Alex y le grita que dispare. Alex apunta a los cuerpos que comienzan a correr hacia el y aprieta el gatillo. Los moradores caen entre gritos. Alex trata de quitarse el agua de los ojos. Un morador salido de la nada sujeta su fusil y trata de arrebatarselo, mientras otro salta sobre él intentando apuñalarle por encima del cuello protector metálico. Alex grita y dispara y la cabeza del primer morador desaparece. El encontronazo y el disparo le desequilibran y ambos caen al canal. Alex se incorpora todo lo rapido que puede pero antes de salir del liquido el morador ya le ha clavado su arma en el estomago. Alex le golpea con el fusil y le dispara y la sangre y la carne le salpican. Alex se mira. Parece que el chaleco defensivo ha aguantado el ataque. Pero lo peor de una herida son las infecciones. Alex trata de quitarse esa idea de la cabeza y mira a su alrededor. Solo ve a un par de patrulleros que se defienden del ataque. Trepa por el canal y comienza a disparar. Pero algo le golpea en la espalda y vuelve a ser derribado y a caer al canal. Esta vez siente que le sujetan y no le dejan salir del liquido que se le mete en los ojos, los oidos y la boca. Lleno de pánico comienza a disparar hasta que se vacia el cargador y se afloja la presión, no sabe bien que sucede antes. Sale del líquido tosiendo, medio cegado. Varios cuerpos flotan a su alrededor. Se siente debil, y antes de caer, reconoce los uniformes de la I y la V Patrulla Porcina.
Cinco años después Alex es el consejero de Control más joven de todos los tiempos. Su retorno a Control con experiencia en “Labores de Campo” se vio rematada con la defensa y publicación de la tesis “Revisión y Modificación del Manual para Patrulleros”. En ella abogaba por el endurecimiento de las medidas biosanitarias que las Patrullas debían cumplir. Cuando gracias a él, elmanual fue reeditado, suspuso que sus antiguos compañeros lamentarían no haberle matado cuando pudieron. Tampoco sabía mucho de ellos. Lo último fue cuando uno de sus superiores, para apoyar la nueva tesis de Alex, hizo traer a un Patrullero contaminado en la última Pestilencia. El Patrullero Sussane Lamorak tenía el cuerpo deformado por innumerables abultamientos nudosos, de los cuales el más grande le crecía como una joraba en mitad de la espalda. Tosia continuamente y al hacerlo escupía saliva mezclada con sangre. Estaba medio ciega y había perdido los dientes. Cuando la trajeron, todo Control se retiro, asqueado, dejando un claro a su alrededor. Solo Alex se acercó a ella mientras la llevaban a la Sala de Observación y Analisis de Individuos. “Hola, Sussane”. Ella se giró hacía la voz, sin reconocerle. Alex le tomo la mano. Sussane se solto y retrocedió. “Dejame en paz, cabrón”.
Pensamientos que esta vez nos vienen de Generación XXI, el único periodico universitario y/o gratuito que merece la pena no ya leer, sino siquiera coger. Cuanto, repito, cuanto papel. La de culos que se limpiarían.
Esta primavera me resulta extraña y un poco lejana. No es solo que haya llovido tanto, que si, si no a las cosas que en ella han pasado y me pasan por la cabeza.
No se donde fue que oi una vez que T-Rex era la banda sonora de la primera guerra del golfo.
¡De nuevo ArmasBiológicas resucita!.
Julian Solchaga sale de la biblioteca. Lleva un par de horas dentro y se dice a si mismo que necesita un descanso. Se pone al sol, va en manga corta y es un día fresco. Comienza a liarse un cigarrillo mientras ve pasar a la gente por la calle. Señoras y repartidores, sobre todo. Pero Julian siempre se ha fijado más en otras personas (aparte, claro, de las rubias con ojos azules). Ve pasar por delante de él a un enano acondroplásico llevando una bolsa de una optica. Al otro lado de la calle ve a un hombre con el pelo blanco y sucio y la ropa arrugada que, borracho a las once de la mañana, derrama el contenido de un cartón de vino de cumbre de gredos en la tierra que rodea a un arbolito. Mientras lo hace, masculla continuamente algo que desde donde está Julian suena incomprensible (y Julian sospecha que aunque estuviera a su lado sonaría igual). Al levantar la vista, entre las hojas de un arbol ve un balcón. Al balcón sale un anciana con muletas, que se mueve lentamente. Julián comienza, no puede evitarlo, a imaginarle una vida. Se pregunta si vivirá sola. Es probable. La anciana riega las flores que en macetas decoran el balcón. Lentamente, riega una, y apoya la cabeza y los brazos en la baranda durante unos minutos. Vuelve a regar, y vuelve a descansar.
Fumando, Julian piensa que no le gusta fumar. Piensa en porque fuma, en porque fuman todos. Piensa en tonterías y en destino, y el destino le lleva a pensar en estudiar. Por que está estudiando, se pregunta. Julian tiene un secreto que no es un secreto. Y es que Julian cree saber en que consiste todo eso de vivir. Y Julian piensa que todo eso de vivir no es sino un estupido baile de bacterias. Y entonces estudiar o no, morir o no, vivir o no, regar las plantas o no hacerlo, no tiene, como seres humanos, ningún tipo de importancia. Luego, que más da que no estudie o si lo haga. No existe el fracaso puesto que no existe el éxito. No existe el amor, Dios, las acciones bursatiles, las corcheas, los gravitones. Y piensa en contarselo a todo el mundo. Piensa, se ve subido en el buzón contandole la verdad a la gente. Pero que más da, si nadie le hará caso. Que más da, piensa, si ni él se hace caso. Bizquea para ver como se consume el cigarrillo, se concentra en el benceno recorriendo sus vias respiratorias, lanza el cigarrillo al suelo, mira su reflejo en el kiosco, y vuelve a entrar en la biblioteca.
